Un viaje sentimental. Deseos. Conversaciones. Fotos. Mensajes. Su nombre grabado. Ilusión. Sueños. Expectativas. Cada día al término de la mañana. Una cámara web. La computadora. Los domingos sagrados. Sueños en común. Pasión. Un calendario. El tiempo. Un contratiempo. El destino. Lagrimas. Intoxicados. Mentiras. Fortaleza. El cajón de los recuerdos.
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Febrero, pasó San Valentín. Recibo una llamada. Una voz con acento poco usual. El chico dominicano se cuela en mi vida. Comienzan los mensajes. Hablamos por chat. Le gusta mi voz. Le gusto yo. Quedo sorprendida. No creo en relaciones de ese tipo, pero acepto su interés. Me cae bien.
Me gustaba alguien, no pudo ser. Sigo con mi vida. Las cosas van bien en casa. Decido ir a lima. Una semana allá. Lo hago todo sola. Me gusta. Siento mi independencia, mi libertad. Días agotados. Mi madre me llama. Estoy bien le digo. Mi verdad a medias. Hago todo lo encomendado por día. Siempre la llamada de mi mejor amigo. Me alienta cuando no doy para más. Llega cada noche. De nuevo lo mismo. Apenas y ceno. Voy a la ducha. Dejo caer el agua tibia. Me relajo. Descanso agotada. Solo siete días. Ultimo día en lima la gris. Voy de compras. Me fascina.
Llega un mensaje. Es el dominicano. Pendiente de mi ausencia por chat. Me pide que me cuide. Me pide que regrese. Me alegra cuando me escribe. No lo llego a entender. Estaré en casa mañana le digo. Se alegra. Y yo también. Sigo de compras. Almuerzo ligero. Compro las últimas chucherías. Me voy a la agencia. Aún es de tarde. Camino sola. Espero el bus. Como algo mientras tanto. Subo al bus. Un tipo me mira descaradamente. Volteo la mirada. Su mujer se da cuenta. Me entretengo en mis compras. Veo mi nueva cámara. Me encanta.
Me pongo los audífonos. Entro en mi mundo. El resto no importa. Me espera un largo viaje. 8pm cena a bordo. Espantosa la comida. Apenas y pruebo algo. Quiero dormir. Quiero seguir durmiendo. No me deja la terramoza. Espero. Veo la película de turno. Me agrada. Terminó el tiempo de la “cena”. Mi asiento vuelve a ser cama. Mi cama alquilada. Miro la ventana. Me coloco los audífonos nuevamente. Pienso en alguien. Un suspiro me roba el pensamiento. Analizo mi existencia. El cielo está estrellado. Desvanezco con la noche.
Llego a mi destino. Ya es de mañana. Llamo a Richard, mi mejor amigo. Me dice que está afuera de la agencia. Bajo del bus y me doy cuenta que llegó. Suponía que era él. Auto deportivo, lunas polarizadas. Es él me dije. Auto nuevo. Hermoso auto. Fui al encuentro. Hablamos de todo en minutos. Me quedé dos días en su casa. Hablamos, nos abrazamos, me relajé. Otro viaje. De retorno a casa. Tres horas de camino. Es verano. Viajo en ómnibus con aire acondicionado. Relajada media hora. No hay más aire frío. Se averió algo avisó el chofer. Ahora el aire es caliente. Reniego de mi suerte. Dos horas y media infernales. El agua de mi botella está caliente. La gente abochornada. Me atiborran de calor. Quiero llegar. Trato de dormir. No lo consigo. Escucho música. También me da calor. Pasa el tiempo logro dormir. Despierto y estoy cerca a mi ciudad. Nunca desesperé tanto en llegar. Esta vez era necesario. Al fin llegué. Bajo. Sudo. Recojo mi equipaje. Retorno a casa. Nuevamente a lo normal.
Alguien se logró colar en mi vida. Disfruto hablando con él. Me cuenta sus cosas. Le cuento pasajes de mi vida. Me conoce por cámara web. Vuelve al trabajo. Me escribe. Qué lindo fue poder verte. Me emociono. No sabe lo que le está pasando conmigo dice. Leo y solo rio. Palabras del montón pienso.
Llega la noche. Hablamos por mensajes en el celular. Quiere conocerme. Quiere venir a este país. Está loco me digo. Corren los meses. Hablamos casi todos los días. Somos algo. Suena ilógico para cualquiera. Es racional para mí. Palabras de amor. Pequeños celos. Todo se arregla. La confianza es nuestra aliada. Así debe ser. Es lo que tenemos. Y cuidamos eso. Lo llamo. Me llama poco. Llega su cumpleaños. Le hice un video. Jamás lo llegó a ver. Un día lo verá pienso. Ahora es finales de Julio y aquel dominicano está completamente loco, dice que me ama y vendrá a Perú a sellar esta locura racional para mí, comúnmente denominada “amor”. Nuestro amor.
Me llevaba bien con él. Siempre pendiente de sus mensajes. Me alegraba la mañana la tarde o noche. Me ilusioné. Al principio dudaba. Mi chico se encargaba de que confiara en su amor. La incredulidad la dejé de lado. Volví a creer. Me agradaba hacerlo. Me sentí bien. Me sentí amada.
Me fui enamorando de mi chico dominicano. Comenzó inesperadamente. Comenzó desde Febrero. Él por allá. Yo por acá. Acá todos se preguntaban quien era él. Allá no sé si habrá pasado lo mismo. Me hubiera gustado saberlo. Pero nunca lo sabré. Admitiré hubieron chicos por acá. Ninguno era como él. Ninguno me interesó. Algunos con cara de bonitos. Eso no es todo para mí. Uno se llegó a enamorar. Lo alejé. Fue lo mejor. Jamás acepté a nadie. Me dediqué a mi chico lejano. Me agradaba hacerlo. Esperaba con ansias su “llegada”. Aquel enamoradizo trató que desertara en mi espera. Jamás lo hice. El se cansó. Yo no. Seguí esperando. Seguí creyendo. Seguí amando.
Faltaba poco para el plazo. Me emocioné. Sentí nervios. Lo quería tener cerca. Todo ya era cuenta regresiva. A veces eterna. A veces alcanzable. Como cada día que comenzaba. Como cada día que se iba. Tenía miedo. Temía que todo fuera una ilusión. No quería hacerle caso a aquella intuición que se presentó. Sabía que no fallaba. Esta vez desistí. No hice caso. Seguí en mi eterna espera.
Llegó el ansiado día. 10 de agosto figuró en el calendario. No supe de él. Una incertidumbre me invadió. Algo se rompió por dentro. Aquella intuición volvió a ganar. El no vendría. No lo entendía. Hay tantas interrogantes. Quisiera saber respuestas. Es tarde. Es mejor no saber nada. Confieso hubo nudo en la garganta. Me dolió. Aquel en el que confiaba, me mintió. Es difícil entender ¿por qué tanta mentira? Que ganó él. No lo sé. Que perdí yo. No lo sé. Que perdió él. A mí. Que gané yo. Alejarme de las mentiras.
Lo quise. Sentí que lo amaba en varios momentos. Llegué a depender de su compañía lejana. Imaginé otro final. Este desenlace es catalogado como horroroso. Lo único que nos queda. Seguir.
Me alejo. Me retiro de esta historia. No me gusta. Y si finaliza un capítulo. Finaliza del todo. Disculpa la cobardía le dije. Te eliminaré de todo lo que nos unió. Me sigue doliendo. Escribirlo me desahoga. Pero aún así, duele. Aún así seguiré siendo aquella chica que se perderá en este capítulo de aquella otra vida desconocida para mi. Esta vez sin retorno. Esta vez se quedará acá. Y tú como siempre por allá.
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